Funk pantera

1970. Saturu Ned (James Mott) tenía como tarea asignada ayudar en la distribución del periódico de los Pantera en la sede central, Oakland. Un día de esos, mientras hacía lo suyo, se puso a cantar justo en la puerta de la sede, sin darse cuenta, estaba siendo escuchado por el Ministro de Cultura del partido, Emory Douglas, autor de esas ilustraciones que cambiaron la historia de la gráfica en la comunidad, y el hombre atrás de toda la iconografía característica que usaban en cada una de las publicaciones y acciones territoriales que realizaban.

Douglas quedó encantado con la voz de Saturu y no dudó en juntarlo con Bill Calhoun, Clark Bailey y Michael Torrance, otros integrantes que ya venían musicalizando las jornadas de lucha. Poco a poco, de esos encuentros, las ideas se fueron multiplicando y el proyecto de la banda propia decantó prácticamente como algo inevitable. Así, envueltos en la retórica propia del partido, nace The Lumpen, eligiendo su nombre en una clara referencia marxista sobre el lumpenproletariado.

Si algo estuvo claro desde el principio, tanto para cada uno de ellos como para los compañeros que iban sumándose y aportando ideas, ritmos, letras, etcétera, era que el anhelo y la ambición de ser no pasaba por una carrera musical, a pesar de que todos habían, previo activismo, intentado cosas con la música, y de saber que las ofertas de las discográficas no se harían esperar. Cuando pensaron en formalizar lo que venían haciendo, dándole cuerpo y vida a esta banda de funk, lo hicieron respondiendo a la necesidad de ampliar las herramientas para crear nuevos canales por donde expresar sus ideas, llegando a otros hermanos o compañeros que aun no se sentían representados por el partido, pero, también, sabiéndose que cada vez que se presentaran, y serían varias, aparecerían otras formas de encuentro entre todos, permitiéndose volver a celebrar el momento de autodeterminación que la comunidad negra estaba viviendo.

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The Lumpen en 1970

Es que el nacimiento de The Lumpen coincide con el aceleramiento de la emboscada del gobierno a través del COINTELPRO, en pleno momento de tensiones y de rearmado interno, porque, así como no estaban listos para convertirse tan rápidamente en la fuerza popular que fueron, tampoco lo estaban para enfrentarse de manera directa a todo el aparato del FBI. Con varios compañeros asesinados, otros presos y muchos eligiendo exiliarse, la alegría revolucionaria con la que habían comenzado se venía transformando en un estado de duelo constante, y si algo está claro es que, así, la revolución se hace imposible.

Con letras propias, algunas escritas entre todos los compañeros, y mayoritariamente reversionando grandes temas de la cultura negra, tomándolos y cambiándoles las letras para cargarlas del mensaje político que querían dar, la configuración de The Lumpen representa perfecto el clima de la época, un clima que no se volvió a dar, y en el cual todo estaba a disposición de las necesidades políticas colectivas.

Por eso mismo es que no asombra el éxito que tuvieron y cómo supieron llegar a una gran cantidad de público por fuera del propio, tal como ocurría con la mayoría de las propuestas que surgían del partido Pantera Negra, fueron adoptados por todo ese arco de juventudes unidas en las creencias antirracistas, antiimperialistas y anticapitalistas.

Además de tocar en las grandes manifestaciones, en los pedidos de libertad de los referentes y compañeros detenidos, llegaron a hacer una gira por New York y Boston con los programas nacionales de recaudación de fondos para solventar las causas judiciales que enfrentaban. Claro que también recorrían clubes, escuelas y centros comunitarios de los guetos con espectáculos que armaban de acuerdo al lugar al que iban, dándoles a su gente la posibilidad de disfrutar conciertos de funk que, de otra manera, no podrían. 

Como los integrantes eran militantes y activistas de lleno, no pudieron evitar verse afectados por el orden de los hechos, así que a medida que las fuerzas oficiales atacaban con más saña y los Pantera se iban debilitando, la banda también fue perdiendo espacio y sentido. Lo dicho, respondían a una agenda política, no a un deseo comercial. De hecho, fueron de los integrantes que resistieron el ataque final del FBI a la Sede Central, en un enfrentamiento armado que duró horas.

Siendo otro de los varios elementos que antecedieron al hip hop, en este caso más específicamente al g-funk y/o gangsta rap, además de las páginas dedicadas en la historia del partido y de diversas biografías, el testimonio de sus ritmos y de su lucidez sigue dando vueltas cada vez que alguien encuentra alguno de los sencillos que se repartieron con el tema Free Bobby Now, dedicado a Seale. Y por suerte es algo que, con internet, pasa bastante seguido, o, mejor aun, cada vez que uno quiere que suceda.